
Llegamos a estos tiempos con una sobrevaloración y sobresaturación del aspecto racional y ha surgido un tipo humano que vive desde la estrecha franja de la razón, que ahoga represivamente los demás ámbitos de sí mismo: los mensajes del cuerpo, la sensitividad, la emoción, el Alma. La persona sobreracionalizada se ha "enfríado" tanto por el uso excesivo de la lógica que reprime el llamado de lo que está "más allá" -más allá de la muerte, más allá de lo visible, más allá de lo evidente- y simplemente niega todo lo que no sea lógica empírica, ignorando que para conectarse con otros ámbitos de la existencia es preciso agregar otras facultades, como la sensorialidad y la Intuición.
Incluso podríamos decir que este es el ideal del tipo que llamamos "civilizado", una persona que vive desde la razón, altamente individualizado, escéptico y agnóstico, con una imagen narcisita que le hace verse como muy inteligente, intelectual o hábil en el mundo de los negocios y desde ahí defensivo y competitivo por expandir su metro cuadrado de poder, con un ego de foronteras tan duras que le cuesta vincularse con los otros, con quienes mantiene una distancia "políticamente correcta"; con la emoción sobrecontrolada, por lo cual la ligazón sensible con el mundo se le hace difícil. De allí que haya un cierto descreÍmiento y desencanto, una desconexión con el dolor que es rápidamente negado y reprimido; pero también con el goce de vivir, con Eros, con la corporalidad. Un ser humano que al observar el cielo de noche puede disertar acerca de la historia del universo, los nombres de las constelaciones, la distancia en años luz de las galaxias más cercanas, los hoyos negros, la energía oscura; pero que es incapaz de vibrar con el misterio, con la intuición de Totalidad y armonía.
sábado, 21 de junio de 2008
Nuestros tiempos: Sobreracionalización
DE LA CULTURA DEL EGO A LA CULTURA DEL ALMA (Extracto)
PATRICIA MAY(2007)
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